Y revolvimos el parque

Y llovió aquel viernes en Aluche, vaya si lo hizo, tanto que nos empaparon los sueños y el barrio se volvió barro, río revuelto, bosque umbroso, de encinas y romero,

Y el agua caló a las capas profundas, llegó hasta los restos arqueológicos y vivifico el sustrato de animales y raices de nuestro parque.

Y de aquellos lodos, una génesis de pájaros, monos, conejos, una selva entera, insectos libando, árboles desordenados, abejas y ovejas, un huerto junto a una enorme felicidad.

Un arcoiris brotó del suelo y también una montaña grande, con árboles de los que caian “cosas” en otoño, flores aromáticas, nidos de pájaro y mucha, mucha hierba.

El parque a estas alturas ni siquiera quizá se llamaba ya Aluche, pero tenía un espacio sombreado para leer, contar cuentos o hacer conciertos de rock o para un señor que te enseña un teatro de títeres ambulante y pequeño.

Fuentes bonitas baños públicos, arte urbano, un río natural, con peces y tortugas, un campo de fútbol, ascensor/rocódromo, nidos de pájaro y una pista de aterrizaje de naves espaciales para que los humanos puedan regresar a Aluche desde el 2523

¿Quieres recibir todas las noticias de Aluche.red? ¡Suscríbete!

Deja un comentario