LA LIBRERÍA SANTANDER ACOGE AL ESCRITOR JULIO LLAMAZARES

El pasado 10 de mayo en la librería Santander de Aluche el poeta Julio Llamazares nos presentaba su poemario La lentitud de los bueyes ( 1979) en la nueva edición que ha sacado Nórdica Libros , ilustrada por Leticia Ruifernández.

 

El pasado 10 de mayo tuvimos el lujazo de que el escritor ( novelista lírico, con alma de poeta) Julio Llamazares (Vegamián ( León) 28 de marzo de 1955) nos visitara en el núcleo cultural que es para Aluche la Librería Santander.

Venía  a presentar la edición que la editorial Nórdica ha realizado con motivo del 70 cumpleaños del autor de su primer poemario, La lentitud de los bueyes.

La editorial Nórdica, editorial de Aluche , por cierto, cuida siempre  sus ediciones al detalle ,sobre todo por la belleza de las ilustraciones que acompañan a los textos, sabiamente escogidos. En este caso ,a un poemario de belleza nostálgica acompañan los magníficos paisajes y los calmados bueyes nacidos del pincel de la acuarelista Leticia Ruifernández, quien también participó en la presentación del libro.

 

Fue una presentación llena de magia, por los versos, por las palabras del poeta, por la intimidad y sinceridad que lograron crear Llamazares, Leticia y el periodista Jesús Marchamalo, que dirigía y guiaba el íntimo coloquio. Parecía que asistíamos a una charla tranquila y evocadora entre amigos, quienes nos contaban sus confidencias como si estuviéramos en petit comité, a pesar de que había gente hasta en las escaleras de entrada, porque no se cabía. Tuvo un éxito absoluto esta presentación. Quizá el éxito se deba a que los barrios periféricos son agradecidos, y los vecinos se vuelcan cuando se  les trae la cultura y la belleza a casa.

Porque de belleza y cultura ha tratado este acto, y de nostalgia por la vida rural perdida, por la juventud que se marcha. Es un poemario de recuerdos: los bueyes como metáfora del recuerdo. Nos dijo Llamazares: “Los recuerdos son como los bueyes, caminando lentos sobre la nieve, entre la niebla, hasta desaparecer” No estaba recitando, sólo hablando, es lo que tienen los poetas. Y así  nos mostró la portada del libro, la acuarela de un buey envuelto en un manto de paisaje nevado, como un autorretrato ( aunque no lo ha pintado él, sino Leticia Ruifernández, claro, pero inspirada en sus versos, por eso creo que él lo considera autorretrato): Julio se autodefine como “ un buey caminando lento sobre la nieve, entre la niebla” Y esa misma es su definición de los recuerdos. Así que Julio se considera un recuerdo pasajero , quizá por aquello de cumplir 70 años.

 

Puesto que no entiende la literatura sin el aliento poético se considera siempre poeta, a pesar de ser más conocido como novelista y guionista, pero realmente sus novelas son poesía por el lirismo de su lenguaje. Ahora bien, poemarios como tal sólo ha publicado dos. La lentitud de los bueyes y Memoria de la nieve. No escribe sus poemas como unidades sueltas y separadas en el tiempo, sino como un único cántico continuado, por eso a cada poemario no le dedicó más de un mes. La nostalgia de su pueblo natal, anegado y hundido bajo un embalse le marca para siempre en su añoranza de la naturaleza, esa sensación de paraíso perdido. Nos contaba que cuando, con motivo de una sequía, pudo ver los restos de su casa habitado por truchas boqueantes, intentó plasmar la intensa emoción que aquella experiencia le produjo en versos pero no pudo porque “ el éxito de un escritor es lograr la menor distancia entre las palabras  y sus sentimientos” y no le fue posible acortar esa distancia, no hallaba palabras para aquel sentimiento. Recordé entonces, sentada entre el público, el verano en que llevamos a mi abuela a ver las tejas de su casa, su molino de agua anegado por el embalse de Buendía. Mi abuela no sabía escribir, pero probablemente tampoco hubiera encontrado palabras. Y  me sentí totalmente identificada con Llamazares. Por eso quizá esa impresión de estar en una charla entre amigos. Y también por la simpática mirada de la ilustradora, por la magia de sus anécdotas, cómo conoció al escritor en un tren justo cuando soñaba con ilustrar sus poemas, cómo dibujó el puente de su pueblo sin saberlo, sin haberlo jamás visto… y la magia de Leticia y Julio entró en acción: él nos leyó sus versos mientras ella los ilustraba en directo y hacía aparecer el lento buey antes nuestros admirados ojos.

 

Mi hijo de once años le dijo al finalizar el acto a Julio Llamazares: “ se te nota la sabiduría en la mirada” a lo que el poeta contestó: “ No te fíes”: Pues, sí , sí nos fiamos, plenamente, porque no hay mayor sabiduría que la de regalar Belleza.

 

 Y eso nos hemos llevado a casa, envuelto entre las páginas de un libro.

 

Sole López.

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2 comentarios en «LA LIBRERÍA SANTANDER ACOGE AL ESCRITOR JULIO LLAMAZARES»

  1. Una pena no haber asistido a la presentación comentada, aunque Sole, lo ha narrado de tal forma que al leer su artículo es casi casi como haber estado allí.

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